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jueves, 2 de febrero de 2012

El amigo inglés de Gonzalo Arango

Foto: cortesía John Hoyland

Este año el escritor antioqueño habría cumplido ochenta años de vida y en septiembre se cumplieron 35 de su muerte. Desde Londres, un ex hippie inglés cuenta cómo Gonzalo Arango fue decisivo en su pensamiento revolucionario. 

Por Viviana Pineda Hincapié

John Hoyland ha estado pintando todo el día la casa que todavía le está pagando al banco. Queda en Elephant and Castel, un barrio del sur de Londres poblado principalmente por negros y donde la comunidad latinoamericana tiene una significativa presencia.  Su camisa morada está manchada de pintura blanca y su pelo gris desordenado. John luce bastante enérgico, pese a sus casi setenta años. En correos electrónicos habíamos acordado tomarnos un té, pero cuando vio la botella de vino chileno que le traje como regalo, cambió de parecer  y decidió recompensarse a sí mismo después de pintar uno de los cuatro pisos que tiene la casa.

 En nuestro primer encuentro, en la redacción de la revista New Scientist, donde John escribe una columna que recoge la opinión de los lectores y donde yo visitaba a una amiga, había mencionado un viaje por Latinoamérica en los años sesenta. Un viaje que me pareció interesante cuando mencionó palabras como Cali, Medellín, río Magdalena, más allá de la infaltable Cartagena; pero que se volvió más y más atrayente conforme John hablaba de haber conocido a los nadaístas, ese  grupo de intelectuales colombianos de finales de los cincuenta y principios de los sesenta, que buscaban “no dejar una fe intacta, ni un ídolo en su sitio”. Días después llegaron a mi correo electrónico las fotos que acompañan esta entrevista, y después, en un pub de barrio, John me mostraría las cartas del poeta Gonzalo Arango, que no sé por qué, yo vendría a conocer a tantos kilómetros de la Medellín que yo habité cincuenta años después de él.  

Esta vez John me recibe con una carpeta llena de hojas escritas a máquina que constituyen un libro inédito sobre su travesía por Latinoamérica, junto a Wisty, su novia de ese entonces y la que después sería la madre de sus dos hijos. En su carrera como periodista y escritor, John ya ha publicado una antología de ensayos, una novela para niños y coescrito dos obras de teatro.

-          John, hoy no es difícil que un joven del primer mundo se aventure a ir a Latinoamérica, pero en los años sesenta me imagino que sí lo era ¿por qué terminó usted en tierras del sur?
Yo finalicé mis estudios de Literatura inglesa y me inscribí en un programa que tenía mi universidad para prestar servicio social en un país en desarrollo. Me mandaron como profesor de inglés a una universidad de Venezuela en 1963. Al terminar ese año de trabajo, Wisty fue a visitarme y con mis ahorros planeamos un viaje por Latinoamérica. Nuestro plan era viajar hasta que se nos acabara el dinero, cuando eso sucediera iríamos a la embajada del Reino Unido y pediríamos que nos regresaran.
-          ¿Y cómo supo de los nadaístas?
Leí un artículo sobre ellos en la revista Venezuela Gráfica, en él entrevistaban a Jotamario Arbeláez y le preguntaban qué pensaba de la frase de Karl Marx que afirmaba que “la religión es el opio del pueblo”, a lo que él replicó que no estaba de acuerdo: “Si eso fuera verdad los nadaístas seríamos religiosos”, dijo. Y yo pensé “esta gente tiene que ser interesante”.

Cuando empezamos nuestro viaje, a principios del 64, nuestro primer destino fue Colombia, y en el avión entre Caracas y Bogotá conocí a un señor muy amable, al que le pregunté por los nadaístas, y me respondió que él solo sabía que se reunían en Bogotá en un café conocido como El Cisne.
Foto: cortesía John Hoyland

John nació en medio de la Segunda Guerra mundial, así que su juventud la vivió en la Inglaterra de la postguerra, que él describe como una época de represión en la que era muy difícil ser contestatario. Antes de su viaje a Latinoamérica, hizo parte de la campaña por el desarme nuclear que en 1958 creó el afamado símbolo de la paz, el del círculo con la pata de un ave en medio. 

-          ¿Cómo fue el primer encuentro?
Al segundo día de llegar a Bogotá fuimos a El Cisne, donde había un grupo de gente joven. Nosotros nos sentamos en una mesa y ellos se dieron cuenta de que los estábamos mirando. Entonces uno de ellos nos preguntó “¿americanos?”, y nosotros le respondimos que no, que éramos ingleses, y empezamos a conversar. Al cabo de unos minutos, les dije que yo estaba buscando a los nadaístas y ellos me respondieron “¡pues nosotros somos los nadaístas!”. A partir de ese momento, ellos nos contactaron con otros intelectuales como Santiago García y su compañera Patricia, que nos hospedaron en su casa los dos siguientes meses.   

-          ¿Y fue ahí dónde conocieron a Gonzalo Arango?
No, a pesar de ser ‘el profeta’ de los nadaístas él era muy reservado. Su vida era un misterio, se decía que vivía con su amante en un apartamento conocido como el monasterio, en un lugar que nadie conocía y en una terrible pobreza. Él hacía apariciones diarias en un café pero solo de una hora. Tuvieron que pasar dos meses para que nosotros pudiéramos conocerlo.

-          ¿Cómo lo conocieron?
Llegamos con una nota introductoria de Santiago García, pero al parecer él ya sabía que nosotros estaríamos ahí porque se dirigió directamente a nosotros. Él decidió que éramos ángeles eléctricos y les dijo a los presentes que nos respetaran como tal. “Ustedes son representantes de los Angry Young Men de Londres, y esos los hace parte de mi familia humana”. Para nosotros eso fue extraño, porque los Angry Young Men habían desaparecido años atrás y se lo dijimos, pero él respondió que esos eran “meros detalles”. Nos sentamos a su lado y él nos estuvo preguntando cosas sobre el Reino Unido y sobre The Beatles. Y a todo lo que decíamos, él respondía “espléndido, ustedes son hermosos”.

 En su libro, John manifiesta su desconcierto por la actitud aduladora de Gonzalo con todos y un poco de desencanto por su diminuta presencia. “Las cosas que nosotros habíamos escuchado de él daban la impresión de que era una bomba humana explotando en la cara del establecimiento colombiano. Por eso fue una sorpresa verlo tan suave, vago, que fuera muy bajo de estatura, desgarbado, vestido como un callejero. Nosotros lo mirábamos tratando de resolver qué era lo que hacía que inspirara a tanta gente… hablaba con un extraño sonsonete en su voz, que parecía un poco la de un loco, como si viniera de otra persona. Lo que decía era todavía más desconcertante. Todo parecía absurdamente pretencioso porque nunca estuvimos seguros de si estaba hablando seriamente o no… tal como nos habían dicho, el parecía estar de acuerdo felizmente con todo el mundo de una forma amigable y vaga”.

-          ¿Y esa fue la única vez que lo vieron?
No, cuando nosotros le contamos que queríamos viajar por Latinoamérica, él nos hizo una lista de sus amigos en casi todas las ciudades de Suramérica con sus direcciones y nos dijo: “estos son compañeros poetas, ellos son locos y hermosos como ustedes, ellos los cuidarán y arreglarán conferencias para que ustedes hagan algún dinero. Díganles que yo los envíe y que les amo”. Eso era todo un tour guiado por la nueva cultura del continente y eso cambió totalmente nuestro viaje. Nosotros pensábamos irnos al siguiente día para Ecuador, pero Gonzalo nos hizo prometer que antes de abandonar el país iríamos a Cali. Nos afirmó que era el mejor lugar de Colombia y que el corazón del nadaísmo estaba ahí, y nos puso una cita para el día siguiente, cuando nos daría unas cartas de introducción para los nadaístas de esa ciudad, pese a que en ese momento no tenían muy buenas relaciones.

-          ¿Por qué no tenía buenas relaciones?

Jotamario Arbeláez había quemado recientemente una efigie de Gonzalo junto a sus libros en Cali, pero Gonzalo al parecer no le daba mucha importancia a eso. "Nosotros tenemos nuestros desacuerdos, pero eso es algo muy saludable. Los poetas de Cali pensaron que yo me estaba volviendo muy humanista en mis ideas y por eso hicieron eso, pero eso ya está olvidado", me dijo.

En un capítulo posterior del libro, John cuenta el viaje a Cali y cuenta una conversación con el pintor Pedro Alcántara en la que se puede ver lo que podía ser el origen de los desacuerdos de los nadaístas en ese momento. “Nosotros no podíamos mantener nuestro rechazo a la sociedad colombiana sin empezarnos a preguntar por qué la sociedad está tan mal y qué se puede hacer al respecto, entonces hemos ido complementando la iconoclastia con algo más relacionado con política. Nos sentimos más preocupados  por erradicar la pobreza y la injusticia, así que hemos empezado a ver esto en su contexto social. Por eso fue que Jotamario quemó la efigie en la plaza. Nosotros no estábamos listos para ese cambio, entonces hubo una gran división”. 

John define esto como un dilema que ha enfrentado el arte a lo largo de la historia, ¿hasta qué punto el arte solo debe preocuparse por ser arte y hasta qué punto debe incidir en la transformación de la sociedad? John era más partidario de lo segundo, por eso a su regreso al Reino Unido participó en las protestas en contra de la Guerra de Vietnam, en los movimientos del 68 y escribió dos obras de teatro contando la historia de la lucha de los mineros británicos por mejores garantías laborales. Eso lo llevo a tener un diálogo epistolar abierto (publicado en un periódico de izquierda) con el mismísimo John Lennon, en tiempos en que el beatle hablaba de que la verdadera revolución tenía que ser en el interior de cada uno, después de su transformación espiritual en la India.

-          ¿Cómo fue el segundo encuentro?
Llegó un poco tarde, pero llevó, tal como lo prometió, las cartas de introducción y dos ejemplares autografiados de sus libros: Sexo y saxofón, y Los ratones van al infierno y La Consagración de la Nada. Nosotros le estábamos agradeciendo, cuando un hombre gordo y bien vestido lo invitó a su mesa.

Entre las cartas había una al pintor Pedro Alcántara en la que le decía: “Te envío a este par de ángeles vagabundos de los Angry young men de Londres… ellos me contaron que una fantasmal y nublada noche estuvieron a punto de cometer suicidio en el Támesis  porque se sentían muy traumados, pero en lugar de hacer tal tontería, empacaron sus zapatos y las pocas ilusiones que les dejó el último holocausto atómico, y aprovechando la muerte de la cultura occidental y el nacimiento de la primavera se embarcaron por este extraño y milagroso trópico…”.

Otra carta, que nunca fue entregada, estaba dirigida a Fanny Mickey y en un aparte rezaba: “Pienso que John está en el plan de poder dictar una conferencia sobre la literatura de los Angry young men de su patria, lo cual resultará un espectáculo intelectual de mucho provecho para los caleños, el TEC y el Nadaísmo en general.  Aunque ellos son poetas también viven,  sería estupendo que su conferencia les fuera remunerada lo mejor que se pueda. Tú sabrás hacer el milagro de que esto sea posible”.

-¿Quién era ese hombre que se les acercó?
Gonzalo me dijo que era uno de los hombres más ricos de Colombia, con él vivimos una situación muy extraña. Convenció a Gonzalo de que nos sentáramos en su mesa con sus amigos, otros hombres de negocios. Después de hablar de cosas banales, ellos empezaron a hacerle preguntas a Gonzalo acerca de sus ideas, lo acusaron de corrupción y decadencia, de vaguedad y escapismo, de sensacionalismo y de un idealismo sentimental. Gonzalo escuchó y después les dijo en el mismo tono suave con el que hablaba siempre, que ellos, como el común de los colombianos estaban insatisfechos con la situación actual y que por eso lo habían buscado.

John cita la respuesta de Gonzalo en su libro de esta forma: “¿Por qué me invitan a su mesa? Ustedes saben el porqué, porque yo represento lo que les molesta y ustedes quieren saber más de esto, porque ustedes son como cualquiera en Colombia, se sienten reprimidos, insatisfechos, infelices. Incluso ustedes que han alcanzado la cúspide del éxito acorde con los valores de nuestra sociedad. ¿Por qué la gente se siente reprimida? Porque están rodeadas de ideas obsoletas. Su visión está obstruida, no pueden pensar claramente, no tiene libertad de actuar. Porque creen en cosas que ya no son ciertas. El nadaísmo existe para despertar a la gente de su aceptación de los grandes mitos religiosos y políticos…”

-¿Y ellos qué respondieron?
Ellos continuaron en actitud de burla, a mí eso me molestó y se lo dije a Gonzalo, pero él  desestimó mi impresión y me aclaró que estos hombres venían ocasionalmente a escucharlo, pero que también les gustaba disentir. Entonces uno de los hombres ricos llevó a la mesa a un niño de la calle, algo que sorprendió mucho a los clientes del café. El niño estaba asustado, pero me imagino que queriendo sacar algo de comida de la situación. Otro de los hombres dijo que se lo llevaría a casa dónde lo alimentaría, lo asearía y le dejaría dormir una noche. A mí eso me pareció indignante, porque  él solo lo hacía para impresionar a Gonzalo y después devolvería al niño a su vida humilde. Pero Gonzalo me dijo “sí, eso fue torpe y burdo, pero fue el principio de una conciencia social, de un cambio en su corazón”.

-¿Y qué pasó después?
Estos hombres se marcharon y nosotros nos fuimos a casa de Renne, una argentina que vivía con otras diez mujeres. Gonzalo apenas y se había tomado dos aguardientes y ya empezaba a verse borracho. Se sentó en el suelo y empezó a hablar de que se iría a vivir a una isla, dónde él sería el único policía. “Todos los poetas y artistas irán a mi isla y harán lo que quieran porque yo seré el único policía y esto será muy hermoso”. Santiago García le hizo chistes sobre su idea y así transcurrió la noche hasta que la borrachera nos hizo caer dormidos. Wisty en el sofá y Gonzalo y yo en el suelo.

En el libro John relata que durante la noche Gonzalo se subió al sofá y le dijo a Wisty: “eres muy hermosa, no puedo quedarme dormido por estar pensando en ti, déjame hacerte el amor antes de que partamos para siempre”. Pero ella le dijo de buena manera que estaba cansada y que en todo caso, si quisiera hacer el amor, querría hacerlo con John, pese a que Gonzalo le agradaba mucho. El poeta respondió, “sí, claro, yo sabía, pero si estoy triste por mí, estoy feliz por ustedes porque ustedes dos son cercanos a mi corazón, y el amor entre ustedes me ha dado esperanza de nuevo. Ustedes dos son casi demasiado puros para este mundo. Espero que la realidad no los hiera muy profundamente”. Y diciendo eso despertó a John y le dijo, “ve donde tu hermosa mujer y que Dios los bendiga”.

Foto: cortesía John Hoyland


-¿Volvió a ver a Gonzalo?
No, nunca. Al otro día partimos a Cali, dónde conocimos a Jotamario Arbeláez y a otros nadaístas.  Allí empezamos nuestras conferencias y las continuamos por seis meses en casas de la cultura o bibliotecas por Ecuador, Perú y Chile, estos nos permitió financiarnos el viaje. En esos países conocimos gente increíble como el pintor Enrique Tábara, el poeta Ulises Estrella, Raquel Jodorowsky, Rafael Días Icaza.  También fuimos a las Islas Galápagos.  El viaje terminó seis meses más tarde en Argentina, dónde nos tuvimos que devolver porque yo contraje cólera. Le escribimos una carta a Gonzalo, que nos respondió con otra y no envío dos fotos. 
En esa carta Gonzalo les cuenta que está a punto de publicar su libro ‘Prosas para leer en la silla eléctrica’ y les reafirma su cariño. “John, tú con esa figura de místico Zen-alucinado. Soñador, asceta, tal vez atormentado por un extraño ideal espiritual, embarcado por este trópico piojoso y espléndido, sin rumbo, sin destino, porque pareces haber leído algo que escribí en mi ‘terrible 13 manifiesto nadaísta’, y era esto: ‘El hombre no tiene sino sus dos pies, su corazón, y un camino que no conduce a ninguna parte’. Y tu adorable Wisty, amada del poeta, imposible olvidarte. Tan dulce que parecías un sueño azul, tan silenciosa como un río en la tarde, tan clara como el rocío sobre una hoja de plátano. Al verte me parecías que ponías otra vez de moda lo maravilloso, el milagro.”

-Después de tantos años podría decirme ¿qué significó para usted ese viaje?
Cuando yo regresé al Reino Unido se estaba viviendo un momento muy tenso con la Guerra de Vietnam y después de haber vivido lo que viví, después de haber conocido a los artistas que conocí, yo me sentí en la obligación de serles leal. Es una lástima que yo no haya hecho lo suficiente para publicar el libro a tiempo, porque la verdad es que es increíble la manera como ellos se anticiparon a los hippies. Mucho antes de las explosiones culturales de San Francisco, Amsterdam y Londres, los nadaístas proclamaron la belleza potencial de la creatividad humana, atacaron el materialismo, la intolerante sociedad moderna; afirmaron ideas como amor, libertad sexual, drogas, religión oriental, mística y sensual éxtasis como rutas de liberación del espíritu.  Ellos veían cosas como la poesía y la música como fuerzas que podían cambiar la humanidad, no solo como un complemento  decorativo de la vida y estas premisas serían las que se defenderían después en los movimientos de 1968.

La botella de vino se ha acabado y muchas historias del viaje nadaísta de John se quedan en el tintero. Las últimas cosas que supo de Gonzalo, las ha sabido a través de unos pocos amigos de viaje con los que aun tiene contacto y por biografías publicadas en Internet. Supo que finalmente Gonzalo se consiguió una novia inglesa, que estuvo a punto de cumplir el sueño de tener una isla para poetas, se sorprendió de saber que Gonzalo tenía planeado un viaje a Londres y lamentó profundamente enterarse tarde de su muerte, de la que ya se cumplieron 35 años.

Entrevista inédita. Enero de 2012

martes, 30 de noviembre de 2010

Tras la pista de Jack

No, no es un mito. Ocurrió aquí, en Londres. ‘Jack el destripador’ mató a cinco mujeres entre agosto y octubre de 1888. Cuatro de ellas aparecieron con dos incisiones en la garganta y todas fueron brutalmente asesinadas. A una le sacó el útero, a otra el estómago, a otra el riñón izquierdo y a otra le sacó todo, hasta el corazón.

Conocido también como el
‘asesino’ de Whitechapel’ fue buscado entre cirujanos, médicos y carniceros debido a su habilidad para sacar órganos y de cortar el cuello de sus víctimas con un mecanismo que impedía que su sangre no se demarrara sobre él.

Recibió el apodo de ‘Jack the ripper’ por una carta que s
upuestamente envío, en la que se autodenominaba con ese seudónimo, y que fue difundida por los medios de comunicación. Su identidad todavía es un misterio y sus macabros crímenes han sido fuente de inspiración de libros, historietas, películas (una dirigida por el afamado Alfred Hitchcock), óperas, obras de teatro y hasta video juegos. Existe una empresa que ofrece recorridos turísticos por su vida “y obra”, pero la verdad es que curioseando un poco en internet no es difícil organizar el propio.

Para Express News, noviembre de 2010

A la espera de una buena idea

Abandonado, aislado, olvidado, así ha permanecido el Royal Victoria Dock en los últimos 25 años. Ubicado en zona tres, cerca del aeropuerto metropolitano y del centro de exhibiciones ExCel, este puerto, junto al Royal Albert Dock, y el King George V Dock, solían ser los puntos más importantes de carga y descarga, embarque y desembarco de Londres, a principios del siglo pasado.

Sin embargo, desde su cierre en 1980, ninguna administración local ha logrado devolverle la vida. Varios proyectos residenciales se han instalado a sus alrededores, pero no han logrado conectarlo con la ciudad. El alcalde Boris Johnson quiere que sean un foco de atención en los Juegos Olímpicos del 2012, pero expertos como el arquitecto Kieran Long, creen que ya es demasiado tarde y que una decisión apresurada puede destruir una oportunidad de construir algo realmente especial a orillas del Támesis.

Por ahora el Borough de Newman, al cual pertenecen estos puertos, ha lanzado una competencia para desarrollar ideas temporales en ellos, los ganadores no recibirán ningún dinero, sólo el derecho de usar el suelo sin pagar nada a cambio. Los interesados pueden enviar sus propuestas a este correo: sitelife@propertyweek.com

Para Express News, noviembre de 2010

martes, 23 de noviembre de 2010

Esa gente rara de Colombiage

Los organizadores y participantes de Colombiage, el festival de arte contemporáneo colombiano que celebró su cuarta edición en el teatro RichMix (en el este de Londres) el pasado fin de semana, son gente muy rara. Son como esos muchachos que uno veía en Colombia con cortes de pelo todos locos, con sombreros, con ropa de colores, que por más que uno los mirara, los escuchara o les preguntara, uno nunca les entendía nada.

En la mañana del sábado, un músico portugués, Daniel Cerejo, dio unos talleres de percusión colombiana para niños, que según él, les ayudará a separarse de la parte racional de sus cerebros y les permitirá conocerse a ellos mismos. En la tarde, se exhibieron una serie de videos raros, como uno de una viejita dando clases de etiqueta y enseñando qué tan largo debe ser el mantel de una mesa, que según ellos, es una obra de arte, de arte ex-pe-ri-men-tal. Y en la noche, se presentó el grupo ‘Teatro del presagio’ con la obra ‘La oscuridad, la crueldad y la risa’, en la que un violador francés del siglo XV confiesa lo que hizo a cientos de niños inocentes, en la que se echan unos discursos enredadísimos sobre la teoría de la relatividad, en la que se muestra al Papa en plena orgía con sus colaboradores mientras dicta los métodos de tortura que se debían utilizar en la inquisición; una obra que según parece, también es muy artística, muy ex-pe-ri-men-tal.

Lo que es más raro todavía es que a pesar de que era un festival de Colombia todos los eventos fueron en inglés, entre los de la logística había una brasilera, una española y hasta un estadounidense, y los artistas invitados, tampoco eran del todo colombianos. Presentaron la exhibición de Juan delGado, un español enamorado de Colombia y al que le pareció muy artística la Plaza de mercado de Corabastos e hizo una instalación en video sobre este lugar. Llevaron como DJ de la fiesta de inauguración a Nathy Bo, un inglés que es un profundo admirador y un apasionado coleccionista de cumbias colombianas, e hicieron un concierto de la Chiva Gantiva, un grupo inspirado en ritmos del folclor afrocolombianos como el currulao, mapalé y el sanjuanero, pero que tiene un saxofonista ¡vietnamita! ¡Qué gente tan rara!

Landa Acevedo, la directora, dice que precisamente eso es lo que buscan, hacer un collage de cultura y se siente muy satisfecha de que el público de los eventos haya sido mitad colombiano mitad extranjero y que haya sido del interés de intelectuales como el pensador político Phillip Blond, el experto en historia del arte Michael Jacobs, el biógrafo de Pablo Neruda, Adam Feinstein, entre otros. Sandra Tabares, quién coordina la parte de artes visuales del evento, sostiene que así yo piense que ella es muy rara, ella está muy orgullosa de pararse como colombiana y decir “de esta manera yo también coopero a la diversidad de Londres”. Y Johanna Zuleta, encargada de marketing, dice que con esta integración de culturas, Colombiage está ayudando a que los artistas colombianos conozcan otros mercados y se les están abriendo más y más puertas para que difundan su trabajo alrededor del mundo.

Pues sí, aunque esta gente sea tan rara, algo tienen que estar haciendo bien, como para que hace un mes, el afamado Manu Chao haya dado un concierto para recoger fondos para este festival, para que en su segunda edición hayan puesto el ojo en una banda como Bomba Estéreo, que nunca había salido de Colombia, y que dos años después ha recorrido exitosamente Europa, Estados Unidos y hasta Asia. Y para que una de sus charlas haya dado pie al escritor Oscar Guardiola-Ribera para escribir un libro que se atreve a imaginar a los latinoamericanos gobernando el mundo (‘What if latinoamerica rules the world’) que ha sido reseñado por los más importantes periódicos británicos.

De pronto su idea de que Colombia en materia de arte no es para nada subdesarrollada, sea cierta. Quizá esa teoría terca de en que los colombianos tienen mucho potencial pero que no quieren darse cuenta, no sea tan loca. Tal vez su valentía de mostrar también caras críticas y negativas de Colombia no es una mala jugada. A lo mejor son locos como esos nadaistas que hacían exhibiciones de lienzos pintados de negros en Cali o soñadores como lo de la cueva en Barranquilla que sacaron esa revista 'Crónica' que muy pocos leían. Ellos está convencidos de la importancia de Colombiage, y estresados, cansados y hasta enfermos de trabajar tanto ya están pensando en la quinta edición, así haya periodistas, a las que les parece muy rara, esa labor titánica que hacen.

Noviembre de 2010. Para Express News

martes, 2 de noviembre de 2010

El candado del amor eterno


Usted no conoce a Aranit ni a Marina pero ahora usted sabe que ellos se quieren mucho. El pasado sábado, cuando el enorme crucero Silver Cloud se paseó por Londres y miles de locales y foráneos salieron a celebrar el Festival del Támesis, esta pareja puso un candado con sus nombres en uno de los pasamanos del Tower Bridge, cumplieron así con el ritual que miles de enamorados están haciendo desde hace unos años alrededor del mundo, y que en Londres tiene como escenario este imponente puente inaugurado en 1894.

Se dice que la tradición empezó en la ciudad húngara de Pécs, en la década de los 80’s, cuando dos jóvenes pusieron su candado en una cerca de hierro forjado para simbolizar el compromiso del uno con el otro. Otra parejas se les unieron, hasta que ya no cupieron más candados y otros enamorados empezaron a poner los suyos por toda la ciudad.

En este momento el ritual se repite, con modificaciones, en muchos lugares del mundo, en Uruguay, los amantes ponen sus candados junto a una fuente, y creen que eso les asegurará regresar juntos; y en Italia (dónde un escritor popularizó el rito en una novela para adolescentes) se suele arrojar las llaves al río Tiber, (en Roma) en señal de amor eterno. Pero no todos ven con buenos ojos este ritual y lo consideran un acto de vandalismo que van en contra del patrimonio de las ciudades. En Japón, tantos candados hicieron colapsar una cerca; en Roma querían imponer multas; y en París manos desconocidas arrancaron los que había en el Pont des Arts. En Londres, por ahora, el candado de Aranit y Marina pareciera estar a salvo, junto a un centenar más.

Agosto de 2010. Para Express News

¡Que comience la función!


Se acabó el carnaval y poco a poco los días de sol se están yendo, pero esa no es razón para quedarse encerrado en la casa, ir a cine siempre es un buen plan mientras el viento y la lluvia están de pelea de puertas para afuera. En esta materia Londres nunca descansa y ofrece todo tipo de opciones para todo tipo de públicos, como la quinceaba versión del Portobello Film Festival (en la foto) que hasta el 19 de septiembre presentará más de 600 films completamente gratis y algunos de ellos en español. Hacia finales de mes (entre el 24 de septiembre y el 7 de octubre) Ciné Lumière (en South Kensigton) presentará el festival de Cine Español, y del 13 al 28 de octubre viene el Festival de Cine de Londres, el más importante del Reino Unido. Esto sin contar las opciones que los distintos centro culturales tienen durante todo el año, como el Southbank Centre (al lado del London Eye) y el Barbican Centre. Para públicos más especializados y con mayor presupuesto (entre 20 y 30 libras) Londres también cuenta con Secret Cinema, una comunidad que se cita en algún lugar de la ciudad a ver una película de la que sólo se sabe el nombre en el último momento (http://www.secretcinema.org). Se acabó el verano pero la función apenas está empezando.

sábado, 23 de octubre de 2010

La estocada final a ‘The Foundry’

The Foundry (la fundidora, en español) ya había sido cerrada el pasado 30 de mayo pese a la oposición de miles de londinenses (el grupo en Facebook que se creo para evitar su cierre alberga a más de 4 mil miembros), pero el pasado jueves recibió su estocada final. Destartalado, cutre, sucio, por diez años The Foundry había sido un pub, una galería (más de 2 mil exposiciones gratuitas se hicieron allí), una biblioteca, una sala de conciertos y un importante centro de arte alternativo en el sector de Oxton, en el este de Londres. La propiedad fue vendida a una cadena de hoteles, que demolerá el edificio actual (cubierto por esta enorme valla publicitaria de una reconocida marca de cerveza) y construirá un hotel temático de arte. Las protestas no sirvieron de nada. El último intento de proteger el edificio (en cuyas paredes alguna vez pintó Banksy, el afamado grafitero inglés) lo protagonizaron un grupo de manifestantes (‘okupas’ o ‘squatter’) que tomaron posesión ilegal del edificio en junio, siguieron realizando las actividades culturales tradicionales y pospusieron la demolición del edificio. Pero la cadena hotelera volvió a ganar, los okupas fueron desalojados el pasado jueves y las nuevas manifestaciones artísticas que llegarán a este terreno, sólo podrá ser visto por quienes puedan pagar por ver.

Agosto de 2010. Para Express News

El vuelo del 'London eye'

Tan lejos como puede volar esta gaviota, así viajará el ‘London eye’, en su décimo aniversario. Pero no es que esta noria, de dos mil toneladas, vaya a ser trasladada, como se discutió hace unos años, sino que la ‘Royal Mail’ la homenajeará, desde esta semana, con diez estampillas que muestran varias facetas de esta rueda de 135 metros de altura. Entre la colección, se encuentra el primer bosquejo del proyecto que participó en la convocatoria que en 1993 buscaba un monumento que le diera la bienvenida al nuevo milenio. El ‘London eye’ fue instalado en marzo del 2000 y desde entonces más de 38 millones de personas han disfrutado de esta atracción, que hasta el año 2006 fue la noria-mirador más alta del mundo. La también conocida como ‘Rueda del milenio’ tiene 32 cápsulas, una por cada distrito de Londres, según los registros, 433 bodas se han celebrado en ella y en el último San Valentín se hicieron 34 propuestas de matrimonio.

Agosto de 2010. Para Express News

jueves, 14 de octubre de 2010

Siempre joven


Hace 60 años existía un lugar en Ghana, África, donde un hombre prometía lo que la ciencia, cincuenta años después, no ha logrado conseguir: la juventud eterna. Su maestría para manipular una cámara fotográfica era la que le permitía conjurar este hechizo, al que recurrían los recién casados, los obreros, los artistas, los políticos, las señoras, las quinceañeras. Todos visitaban ‘Siempre joven’, el estudio del fotógrafo James Barnor, que más tarde inmortalizaría al boxeador Mohammad Alí y al primer presidente de Ghana (impulsor del panafricanismo), Kwame Nkrumah. Más de medio siglo después, en Londres, Barnor sigue siendo un hechicero poderoso, que mientras expone las mejores fotos de su carrera (estarán en Rivington Place, hasta el 17 de noviembre), retrata a unos pocos privilegiados que tienen que obedecer sus órdenes de “no sonría”, “abrácela”, “párese derecho”. Todo por esa poderosa dosis de inmortalidad que es la fotografía y que hoy, gracias a Barnor, nos permite apreciar la transición de dos sociedades, la ghanesa independizándose del Reino Unido, y la londinense, transformándose en la metrópoli cosmopolita y multicultural que es hoy.

Octubre de 2010. Para Express News

domingo, 10 de octubre de 2010

Detrás de Banksy

Para esta turista italiana encontrar este estencil, que aparece en su guía de Londres, no fue fácil. Ahí dónde usted lo ve, cubierto por plantas, rodeado de latas de cerveza vacías, abandonado, este dibujo fue hecho por uno de los artistas ingleses más reconocidos del momento, que, aunque es muy famoso, pocos han visto su cara. Se hace llamar Banksy y se hizo célebre por burlarse de los íconos más famosos del Reino Unido, en las paredes de sus propias ciudades. Por dibujar a un guardia de la reina (con su gorro de piel de oso y su chaqueta roja) orinando en una calle, a dos policías besándose apasionadamente, y a su majestad Victoria recibiendo sexo oral. Si no estuviera tan descuidado, usted podría ver en esta pintura (de las pocas que no han sido tapadas, modificadas o vendidas por miles y miles de libras), ubicada entre Old Street y Rivington Street, a un guardia de vigilancia, que en lugar de tener un perro grande y furioso, lleva a un amanerado perro de salón. Saber más sobre este artista no es fácil, por eso la primera película que se hace sobre él, ‘Exit through the gift shop’, ha sido vista en los principales festivales de cine del mundo. Ya estuvo en el Sundance, en el de Berlín y en septiembre se presentará en el festival de San Sebastián, España.

Agosto de 2010. Para Express News



Sillas para soñar

Para ver el atardecer, para tener conversaciones serias, para olvidarse de las cosas serias, para adivinar figuras en las nubes, para imaginar, para hacer planes, para dejar de pensar en el futuro, para inspirarse, para suspirar, para enamorarse, para sentarse a recordar, para dormir, para descansar, para soñar. Hace más de cien años que estas sillas hacen parte de la fría y gris Londres, y hace cuatro que cada verano, un grupo de artistas, diseñadores y celebridades, las intervienen y las despliegan en los principales parques de la ciudad (Royal Parks). El proyecto se llama ‘Deckchair dreams’ y este año cuenta con la participación de siete artistas chinos (también serán exhibidas en el Jardín Botánico de Beijing) y cinco británicos. Hay 700 por toda la ciudad, se pueden alquilar, se pueden comprar o simplemente se pueden apreciar. El dinero recaudado irá a proyectos de la ‘Royal Park Foundation’ que también organizó un concurso entre cinco escuelas de niños ingleses y chinos, entre las que se escogerán nuevos diseños que harán parte de la colección. Las hay con mujeres con alas, con gatos meditativos, con aves exóticas, con caligrafías asiáticas, con flores de colores, y con muchos londinenses dispuestos a soñar sobre ellas.

Julio de 2010. Para Express News

viernes, 8 de octubre de 2010

Londres en dos ruedas


A los buses rojos y a los taxis negros se les acabó su cuarto de hora con los turistas. Ahora lo in es tomarse fotos en estos estacionamientos azules o Docking Station, que desde el próximo viernes, 30 de julio, señalarán las 6 mil bicicletas que el sistema de transporte de Londres pondrá en alquiler en el centro de la ciudad. Para usarlas es necesario afiliarse, y para esto, se debe ser mayor de 18 años, inscribir una dirección, una cuenta bancaria y aceptar los términos de Barclays, el banco que administra y patrocina este servicio. Cuesta 45 libras el año, 5 una semana, o, 1 por un día. Después de hacerse socio, los usuarios podrán tomar la bicicleta en una ‘Docking Station’, hacer viajes de menos media hora y devolverla en otra Docking Station gratis. Si se quiere usar la bici por más tiempo se tendrá que pagar, adicionalmente, 1 libra por media hora más, 6 por dos horas más y así sucesivamente, por lo que se recomienda que se use sólo para viajes cortos, especialmente porque si hay algún retraso en la entrega se cobrará una multa de 150 libras. Si desea afiliarse o si desea tener más información, entre a www.tfl.gov.uk, sólo se reciben pagos con tarjeta débito o crédito ¿Y usted ya se tomó la foto en las Docking Station?

Julio de 2010. Para Express News

jueves, 7 de octubre de 2010

Y explotó la bomba

Dice la ciencia que una bomba es una liberación de calor, presión o energía activada por una causa externa. Dice el sentido común que el cuerpo de un europeo sólo puede reaccionar con espasmos torpes y arrítmicos ante las vibraciones de una cumbia, un bullerengue o una champeta. El pasado jueves 15 de julio la ciencia se impuso sobre el sentido común en el teatro Hackney Empire, en el este de Londres, dónde la música de la banda colombiana Bomba Estéreo, hizo explotar ritmo, movimientos de cadera y sangre caliente en cuerpos que parecían anatómicamente negados para esto.

Obviamente la mitad del auditorio era latino y le dio indicios a la otra mitad de cómo era eso de “bailá y bailá”. Pero la reacción química la produjo la banda, recién llegada de China y después de pasar exitosamente por varios festivales europeos (esta semana se presentarán en Estados Unidos).

La bomba se demoró en explotar. Se empezó a calentar a las 8:10 p.m. con la brasilera Ceú, que con su zamba, bossa nova, dulce y electrónica, logró que el público la acompañara con las palmas y que uno que otro espectador se parara a bailar. Luego de más de una hora de concierto, la gente ya estaba entrando en calor, pese a que el escenario, de sillas numeradas, escalonadas y rodeado de palcos, no fuera el más indicado para un concierto de música latina.

Cumbia sicodélica

Los que ya conocían a Li, vocalista de Bomba, la esperaron de pie y con unas cuantas cervezas en la cabeza. Vestido púrpura, leggings verdes y botas blancas, la paisana de Carlos Vives empezó a cantar muy dentro de la onda suave de Seú. Confundió a sus seguidores, acostumbrados a verla con una flor en el pelo como una cantadora chocoana, o ‘rapeando’ como una neoyorkina.

Empezó más ‘electro’ que ‘cumbé’, pero eso fue sólo para calentar motores, para sulfurar cabezas europeas, a punta de ‘beats’ y distorsiones. Gritó ¡Colombia! y empezó lo bueno… calor, energía y presión explotaron en este teatro, construido en 1901 y en el que alguna vez se presentó Charles Chaplin. Muy pocos se resistieron a pararse, y aún así, desde su silla, con la cabeza, con las manos, con la sonrisa, respondieron a ‘aguasalá’, ‘cosita rica’, ‘Juana’ y otras canciones del álbum Estalla (Blow up), el segundo de la banda.

“Mitad del mar y mitad del río”, como dice la canción Raza (la tercera que cantaron y la que prendió la fiesta), Bomba Estéreo es un grupo de mezclas: su creador es Simón Mejía, blanco, bogotano, electrónico; y su cantante es Liliana Saumet, morena, costeña y tropical. Juntos han logrado mezclar ritmos del folclor afrocolombiano, como la cumbia, el bullerengue y la champeta, con sonidos electrónicos. El resultado es un ‘booooom’ que vibra con letras que hablan de cosas tan simples de la vida cotidiana del país, como tomarse una aguapanela helada o comerse una panelita de coco, y de otras más complejas como las mentiras de los políticos o la superficialidad de algunas ‘Niñas ricas’.

¿Y que sigue después de una explosión? Pues ‘Fuego’, la canción que por estos días no falta en ninguna discoteca de Colombia, que poco a poco se ha ido expandiendo a los rumbeaderos de latinomérica, y que, cómo quedó demostrado en Londres el pasado jueves, es capaz de derretir las células de hielo del más helado de los europeos.

Julio de 2010. Para Express News

domingo, 3 de octubre de 2010

¿Westminster o Westmonster?


¿Se acabó la fiesta o se acabó el desastre? Ya no se verán más "peacenicks" como este, en las afueras de la abadía de Westminster. Después de más de dos meses acampando en Parlament Square, el grupo de manifestantes que pedía el fin de la guerra en Afganistán fue obligado a desmantelar su campamento, ubicado en pleno corazón de Londres y en una plaza considerada Patrimonio de la Humanidad. De espaldas a la escultura del ex primer ministro inglés, Winston Churchill, y frente al rostro sonriente de la de Nelson Mandela, este grupo de activistas políticos habían instalado sus carpas y pancartas el pasado 1 de mayo. Pero con el pasar de los días, todo tipo de personas, incluidos muchos de los llamados ‘sin casa’, se fueron uniendo al campamento y lo convirtieron en lo que la prensa local llamó una gran cloaca. El alcalde de la ciudad, Boris Johnson, quién impuso la demanda que ahora los desaloja, se había referido al campamento como una monstruosidad, sin embargo los impulsores de la manifestación, integrantes de la ONG ‘Democratic village’ afirmaron que el real desastre estaba dentro de la Casa de los comunes, que después de mandar a sus soldados a la guerra no debería llamarse Wesminster sino Westmonster.

Julio 15 de 2010, para Express News