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| Foto: cortesía John Hoyland |
| Foto: cortesía John Hoyland |
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| Foto: cortesía John Hoyland |
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| Foto: cortesía John Hoyland |
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| Foto: cortesía John Hoyland |
No, no es un mito. Ocurrió aquí, en Londres. ‘Jack el destripador’ mató a cinco mujeres entre agosto y octubre de 1888. Cuatro de ellas aparecieron con dos incisiones en la garganta y todas fueron brutalmente asesinadas. A una le sacó el útero, a otra el estómago, a otra el riñón izquierdo y a otra le sacó todo, hasta el corazón.
abilidad para sacar órganos y de cortar el cuello de sus víctimas con un mecanismo que impedía que su sangre no se demarrara sobre él.En la mañana del sábado, un músico portugués, Daniel Cerejo, dio unos talleres de percusión colombiana para niños, que según él, les ayudará a separarse de la parte racional de sus cerebros y les permitirá conocerse a ellos mismos. En la tarde, se exhibieron una serie de videos raros, como uno de una viejita dando clases de etiqueta y enseñando qué tan largo debe ser el mantel de una mesa, que según ellos, es una obra de arte, de arte ex-pe-ri-men-tal. Y en la noche, se presentó el grupo ‘Teatro del presagio’ con la obra ‘La oscuridad, la crueldad y la risa’, en la que un violador francés del siglo XV confiesa lo que hizo a cientos de niños inocentes, en la que se echan unos discursos enredadísimos sobre la teoría de la relatividad, en la que se muestra al Papa en plena orgía con sus colaboradores mientras dicta los métodos de tortura que se debían utilizar en la inquisición; una obra que según parece, también es muy artística, muy ex-pe-ri-men-tal.
Lo que es más raro todavía es que a pesar de que era un festival de Colombia todos los eventos fueron en inglés, entre los de la logística había una brasilera, una española y hasta un estadounidense, y los artistas invitados, tampoco eran del todo colombianos. Presentaron la exhibición de Juan delGado, un español enamorado de Colombia y al que le pareció muy artística la Plaza de mercado de Corabastos e hizo una instalación en video sobre este lugar. Llevaron como DJ de la fiesta de inauguración a Nathy Bo, un inglés que es un profundo admirador y un apasionado coleccionista de cumbias colombianas, e hicieron un concierto de la Chiva Gantiva, un grupo inspirado en ritmos del folclor afrocolombianos como el currulao, mapalé y el sanjuanero, pero que tiene un saxofonista ¡vietnamita! ¡Qué gente tan rara!
Landa Acevedo, la directora, dice que precisamente eso es lo que buscan, hacer un collage de cultura y se siente muy satisfecha de que el público de los eventos haya sido mitad colombiano mitad extranjero y que haya sido del interés de intelectuales como el pensador político Phillip Blond, el experto en historia del arte Michael Jacobs, el biógrafo de Pablo Neruda, Adam Feinstein, entre otros. Sandra Tabares, quién coordina la parte de
artes visuales del evento, sostiene que así yo piense que ella es muy rara, ella está muy orgullosa de pararse como colombiana y decir “de esta manera yo también coopero a la diversidad de Londres”. Y Johanna Zuleta, encargada de marketing, dice que con esta integración de culturas, Colombiage está ayudando a que los artistas colombianos conozcan otros mercados y se les están abriendo más y más puertas para que difundan su trabajo alrededor del mundo.
Pues sí, aunque esta gente sea tan rara, algo tienen que estar haciendo bien, como para que hace un mes, el afamado Manu Chao haya dado un concierto para recoger fondos para este festival, para que en su segunda edición hayan puesto el ojo en una banda como Bomba Estéreo, que nunca había salido de Colombia, y que dos años después ha recorrido exitosamente Europa, Estados Unidos y hasta Asia. Y para que una de sus charlas haya dado pie al escritor Oscar Guardiola-Ribera para escribir un libro que se atreve a imaginar a los latinoamericanos gobernando el mundo (‘What if latinoamerica rules the world’) que ha sido reseñado por los más importantes periódicos británicos.
De pronto su idea de que Colombia en materia de arte no es para nada subdesarrollada, sea cierta. Quizá esa teoría terca de en que los colombianos tienen mucho potencial pero que no quieren darse cuenta, no sea tan loca. Tal vez su valentía de mostrar también caras críticas y negativas de Colombia no es una mala jugada. A lo mejor son locos como esos nadaistas que hacían exhibiciones de lienzos pintados de negros en Cali o soñadores como lo de la cueva en Barranquilla que sacaron esa revista 'Crónica' que muy pocos leían. Ellos está convencidos de la importancia de Colombiage, y estresados, cansados y hasta enfermos de trabajar tanto ya están pensando en la quinta edición, así haya periodistas, a las que les parece muy rara, esa labor titánica que hacen.
Noviembre de 2010. Para Express News
Usted no conoce a Aranit ni a Marina pero ahora usted sabe que ellos se quieren mucho. El pasado sábado, cuando el enorme crucero Silver Cloud se paseó por Londres y miles de locales y foráneos salieron a celebrar el Festival del Támesis, esta pareja puso un candado con sus nombres en uno de los pasamanos del Tower Bridge, cumplieron así con el ritual que miles de enamorados están haciendo desde hace unos años alrededor del mundo, y que en Londres tiene como escenario este imponente puente inaugurado en 1894.
Se dice que la tradición empezó en la ciudad húngara de Pécs, en la década de los 80’s, cuando dos jóvenes pusieron su candado en una cerca de hierro forjado para simbolizar el compromiso del uno con el otro. Otra parejas se les unieron, hasta que ya no cupieron más candados y otros enamorados empezaron a poner los suyos por toda la ciudad.
En este momento el ritual se repite, con modificaciones, en muchos lugares del mundo, en Uruguay, los amantes ponen sus candados junto a una fuente, y creen que eso les asegurará regresar juntos; y en Italia (dónde un escritor popularizó el rito en una novela para adolescentes) se suele arrojar las llaves al río Tiber, (en Roma) en señal de amor eterno. Pero no todos ven con buenos ojos este ritual y lo consideran un acto de vandalismo que van en contra del patrimonio de las ciudades. En Japón, tantos candados hicieron colapsar una cerca; en Roma querían imponer multas; y en París manos desconocidas arrancaron los que había en el Pont des Arts. En Londres, por ahora, el candado de Aranit y Marina pareciera estar a salvo, junto a un centenar más.
Agosto de 2010. Para Express News
Se acabó el carnaval y poco a poco los días de sol se están yendo, pero esa no es razón para quedarse encerrado en la casa, ir a cine siempre es un buen plan mientras el viento y la lluvia están de pelea de puertas para afuera. En esta materia Londres nunca descansa y ofrece todo tipo de opciones para todo tipo de públicos, como la quinceaba versión del Portobello Film Festival (en la foto) que hasta el 19 de septiembre presentará más de 600 films completamente gratis y algunos de ellos en español. Hacia finales de mes (entre el 24 de septiembre y el 7 de octubre) Ciné Lumière (en South Kensigton) presentará el festival de Cine Español, y del 13 al 28 de octubre viene el Festival de Cine de Londres, el más importante del Reino Unido. Esto sin contar las opciones que los distintos centro culturales tienen durante todo el año, como el Southbank Centre (al lado del London Eye) y el Barbican Centre. Para públicos más especializados y con mayor presupuesto (entre 20 y 30 libras) Londres también cuenta con Secret Cinema, una comunidad que se cita en algún lugar de la ciudad a ver una película de la que sólo se sabe el nombre en el último momento (http://www.secretcinema.org). Se acabó el verano pero la función apenas está empezando.
Agosto de 2010. Para Express News
A los buses rojos y a los taxis negros se les acabó su cuarto de hora con los turistas. Ahora lo in es tomarse fotos en estos estacionamientos azules o Docking Station, que desde el próximo viernes, 30 de julio, señalarán las 6 mil bicicletas que el sistema de transporte de Londres pondrá en alquiler en el centro de la ciudad. Para usarlas es necesario afiliarse, y para esto, se debe ser mayor de 18 años, inscribir una dirección, una cuenta bancaria y aceptar los términos de Barclays, el banco que administra y patrocina este servicio. Cuesta 45 libras el año, 5 una semana, o, 1 por un día. Después de hacerse socio, los usuarios podrán tomar la bicicleta en una ‘Docking Station’, hacer viajes de menos media hora y devolverla en otra Docking Station gratis. Si se quiere usar la bici por más tiempo se tendrá que pagar, adicionalmente, 1 libra por media hora más, 6 por dos horas más y así sucesivamente, por lo que se recomienda que se use sólo para viajes cortos, especialmente porque si hay algún retraso en la entrega se cobrará una multa de 150 libras. Si desea afiliarse o si desea tener más información, entre a www.tfl.gov.uk, sólo se reciben pagos con tarjeta débito o crédito ¿Y usted ya se tomó la foto en las Docking Station?
Julio de 2010. Para Express News
Obviamente la mitad del auditorio era latino y le dio indicios a la otra mitad de cómo era eso de “bailá y bailá”. Pero la reacción química la produjo la banda, recién llegada de China y después de pasar exitosamente por varios festivales europeos (esta semana se presentarán en Estados Unidos).
La bomba se demoró en explotar. Se empezó a calentar a las 8:10 p.m. con la brasilera Ceú, que con su zamba, bossa nova, dulce y electrónica, logró que el público la acompañara con las palmas y que uno que otro espectador se parara a bailar. Luego de más de una hora de concierto, la gente ya estaba entrando en calor, pese a que el escenario, de sillas numeradas, escalonadas y rodeado de palcos, no fuera el más indicado para un concierto de música latina.
Cumbia sicodélica
Los que ya conocían a Li, vocalista de Bomba, la esperaron de pie y con unas cuantas cervezas en la cabeza. Vestido púrpura, leggings verdes y botas blancas, la paisana de Carlos Vives empezó a cantar muy dentro de la onda suave de Seú. Confundió a sus seguidores, acostumbrados a verla con una flor en el pelo como una cantadora chocoana, o ‘rapeando’ como una neoyorkina.
Empezó más ‘electro’ que ‘cumbé’, pero eso fue sólo para calentar motores, para sulfurar cabezas europeas, a punta de ‘beats’ y distorsiones. Gritó ¡Colombia! y empezó lo bueno… calor, energía y presión explotaron en este teatro, construido en 1901 y en el que alguna vez se presentó Charles Chaplin. Muy pocos se resistieron a pararse, y aún así, desde su silla, con la cabeza, con las manos, con la sonrisa, respondieron a ‘aguasalá’, ‘cosita rica’, ‘Juana’ y otras canciones del álbum Estalla (Blow up), el segundo de la banda.
“Mitad del mar y mitad del río”, como dice la canción Raza (la tercera que cantaron y la que prendió la fiesta), Bomba Estéreo es un grupo de mezclas: su creador es Simón Mejía, blanco, bogotano, electrónico; y su cantante es Liliana Saumet, morena, costeña y tropical. Juntos han logrado mezclar ritmos del folclor afrocolombiano, como la cumbia, el bullerengue y la champeta, con sonidos electrónicos. El resultado es un ‘booooom’ que vibra con letras que hablan de cosas tan simples de la vida cotidiana del país, como tomarse una aguapanela helada o comerse una panelita de coco, y de otras más complejas como las mentiras de los políticos o la superficialidad de algunas ‘Niñas ricas’.
¿Y que sigue después de una explosión? Pues ‘Fuego’, la canción que por estos días no falta en ninguna discoteca de Colombia, que poco a poco se ha ido expandiendo a los rumbeaderos de latinomérica, y que, cómo quedó demostrado en Londres el pasado jueves, es capaz de derretir las células de hielo del más helado de los europeos.
Julio de 2010. Para Express News